El Observador +

Este sitio está optimizado para 1024 x 768 o superior.

Ir a la versión Mobile

8º C

Montevideo
H 65 %

Buscar

Lunes 20 de Agosto de 2018

Ver Páginas
Buscar

Noticias en la web - Estreno de cine

Noticias en la web - Estreno de cine | Edición del día Lunes 20 de Agosto de 2018

Las estafadoras: Sandra Bullock, Cate Blanchett y Rihanna protagonizan el placer culposo de junio

Con un elenco que rompe los ojos y un debut en el primer lugar de la taquilla de Estados Unidos, la versión femenina de La gran estafa es el mejor desfile de moda cinematográfico desde Sex and the City

Las estafadoras no es, de ninguna manera, una de esas películas que cambiará vidas. De hecho, y como era de esperar, la crítica especializada fue muy poco simpática con la secuela femenina de La gran estafa (Ocean's 8 en su versión original). Pero, tal como lo dicta la taquilla de su primer fin de semana en cartel, a los espectadores el combo de "elenco de actrices memorable" + "robo imposible y multimillonario" + "fórmula que ya funcionó con éxito" es lo suficientemente atractivo como para salir corriendo al cine. Las estafadoras, además, cuenta con ingrediente/protagonista extra: la moda.

Pero, primero, la historia. Debbie Ocean –para los despistados la hermana de Danny Ocean (George Clooney), líder de la banda de ladrones de guante blanco de las películas anteriores– sale de la cárcel después de cinco años, ocho meses y 12 días con un único objetivo: robar un collar de US$ 150 millones de Cartier durante la exclusiva y cada vez más ambiciosa gala del Metropolitan Museum de Nueva York. Debbie –la fabulosa Sandra Bullock– convence a su partner in crime Lou (interpretada por la igual de fabulosa Cate Blanchett) y juntas reclutan al resto. El cast de Las estafadoras se completa con Anne Hathaway, Sarah Paulson, Helena Bonham Carter, Mindy Kaling, Rihanna y Awkwafina y así, como quien no quiere la cosa, reúne a unos cuantos premios Oscar, Emmy, Golden Globes y Grammy.

Embed

Cate Blanchett is Lou. See the new #Oceans8 trailer tomorrow.

Una publicación compartida de Ocean’s 8 (@oceans8movie) el

Muchos dirán que todos estos tanques que juntan a los mejores nombres del cine hollywoodense suelen quedarse ahí, en los nombres. Las estafadoras es uno de esos casos, pero bueno, Blanchett no tiene por qué hacer siempre papeles memorables como en Blue Jasmine o Carol o Notas de un escándalo. Y, al final del día, la película de Gary Ross (las anteriores Ocean's Eleven, Ocean's Twelve y Ocean's Thirteen –remakes de la original de 1960– fueron dirigidas por Steven Soderbergh) no pretende ser más de lo que es: entretenimiento con algunos buenos condimentos. El más poderoso es que son todas mujeres (la idea y el rodaje es previo al movimiento Time's Up, pero viene al dedo) y el secundario –más evidente para los consumidores de la industria y el espectáculo del lujo– es el cúmulo de guiñadas y alguna que otra crítica a la escena de la moda.


Un desfile en pantalla grande

Cate Blanchett –la piel de porcelana, belleza inmaculada, esa elegancia sin esfuerzo– aparece en escena vestida con un mono verde de Givenchy. Tiene un look rockstar, una estética que suena conocida. Cuando Sarah Edwards, diseñadora de vestuario de Las estafadoras, tuvo que crear un estilo para el personaje de Lou (Blanchett en la ficción) pensó algo así: "Ella es la dueña de un boliche, se dedica a robarle unos dólares a sus clientes rebajando la vodka que se vende en la barra, es noche, es rock 'n roll, es una versión femenina de Keith Richards".

En una entrevista en The Hollywood Reporter, Edwards contó que en la película original de la década de 1960 Ocean's 11, el vestuario era un personaje en sí mismo. Así que, para su versión femenina, la diseñadora decidió que cada una de las mujeres tuviera un estilo fuerte y reconocible para acompañar la velocidad con la que se llevan adelante los acontecimientos. Bullock, por ejemplo, sigue la línea relajada y sofisticada de su hermano (que aquí no aparece porque, parece, está muerto); Hathaway –que interpreta a la actriz Starlet Daphne que va a llevar el millonario collar para la gala del Met– es, según contó Edwards, "una clásica Elizabeth Taylor"; Bonham Carter, la diseñadora venida a menos que firma el vestido de Daphne para el acontecimiento neoyorquino, tiene una estética que combina a Vivienne Westwood, la histórica estilista de Vogue Grace Coddington y detalles japoneses mezclados con victorianos; y Rihanna que hace de una versión hacker de Rihanna (con cigarrillo de marihuana y todo) con look inspirado en Bob Marley que le calza perfecto.

Embed

Ocean’s 8

Una publicación compartida de Sarah Paulson (@mssarahcatharinepaulson) el


Embed

@badgalriri is Nine Ball. See the new #Oceans8 trailer tomorrow

Una publicación compartida de Ocean’s 8 (@oceans8movie) el

Entonces, para los amantes del universo de la moda, Las estafadoras es un goce, uno de esos placeres culposos que se consumen con cierto pudor. Y el punto alto está, justamente, en la escena del crimen. Además de los cameos de celebridades habituales como Kim Kardashian, Heidi Klum (con un brevísimo diálogo en alemán), Serena Williams, Gigi Hadid y, por supuesto, Anna Wintour, la recreación del acontecimiento (que se realiza el primer lunes de mayo y considerado como el Oscar de la moda) en el enorme museo neoyorquino implicó a 300 extras todos vestidos de gala. Y entre los trajes de las protagonistas hubo algunas joyitas. El Givenchy de Blanchett, por supuesto, y también Paulson con un Prada negro, Rihanna con un Zac Posen (que también tiene su espacio en pantalla) y Bonham Carter en un floreado Dolce & Gabbana con corona incluida. Es probable que en la posterioridad nadie recuerde la historia, el robo, la pequeña vuelta de tuerca del final, pero el mundo fashionista recordará, claro, los trajes.

Ingreso Usuarios

Mensaje de error

Enviando...

Olvidé mi Contraseña

Ingresa tu casilla de e-mail para reestablecer tu contraseña.

Enviar

Aviso de suscripción

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipisicing elit, sed do eiusmod tempor incididunt ut labore et dolore magna aliqua.