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Noticias en la web - CHOQUE EEUU-CHINA

Noticias en la web - CHOQUE EEUU-CHINA | Edición del día Sábado 21 de Julio de 2018

El gigante tecnológico chino que puede ser la primera víctima de la nueva Guerra Fría

La compañía ZTE informó que interrumpió actividades operativas importantes

Por Raymond Zhong
New York Times News Service

No es Apple. No es Huawei. La primera baja de la Guerra Fría de la alta tecnología entre Estados Unidos y China podría ser el fabricante de productos electrónicos más grande del que jamás hayas escuchado.

La pasada semana, la firma china ZTE señaló que había interrumpido "actividades operativas importantes" después de que el mes pasado el gobierno de Trump prohibió a la empresa el uso de componentes hechos en Estados Unidos. Mientras la producción está detenida en la planta de ZTE en Shenzhen, los trabajadores de la fábrica han sido llamados más o menos un día sí y un día no para sesiones de capacitación: un fastidio, aseguran los empleados. El resto del tiempo, holgazanean en dormitorios cercanos.

Durante semanas, se ha suspendido la cotización de las acciones de la empresa. Los miembros del personal han recibido la instrucción, en nuevos lineamientos que revisó The New York Times, de tranquilizar a los clientes ansiosos y al mismo tiempo asegurarse de evitar hablar con ellos sobre la tecnología estadounidense que la firma no podrá utilizar los próximos siete años.

A pesar de ser uno de los proveedores de tecnología china con más éxito a nivel internacional, con cerca de US$ 17.000 millones en ingresos anuales, ZTE enfrenta una sentencia de muerte. El Departamento de Comercio bloqueó su acceso a componentes hechos en Estados Unidos hasta 2025, con el argumento de que la empresa no cumplió con castigar a los empleados que habían violado los controles comerciales en contra de Irán y Corea del Norte.

El dilema

Los microchips que alimentan las estaciones inalámbricas de ZTE son estadounidenses. Los componentes ópticos que van dentro de sus redes de fibra óptica son estadounidenses. El sistema operativo Android de Google hace funcionar sus teléfonos inteligentes. Mientras el gobierno de Trump amenaza con sostener una guerra comercial para obstaculizar los planes que tiene China de promover industrias de tecnología de punta, para los líderes chinos los tormentos que está pasando la firma son una muestra precisa de por qué el país necesita ser más autosuficiente en materia de tecnología.

Hace poco tiempo, el presidente Xi Jinping lanzó un estimulante llamado a la acción, de acuerdo con Xinhua, la agencia noticiosa del Estado.

"Apretando cinturones y dientes, construimos 'dos bombas y un satélite'", mencionó Xi, en referencia al programa para desarrollar armas de la era de Mao. "Esto se logró porque le dimos el mejor uso posible al sistema socialista: concentramos nuestros esfuerzos para crear grandes cosas. El siguiente paso es hacer lo mismo con la ciencia y la tecnología. Debemos desechar las falsas esperanzas y depender de nosotros mismos".

Si el momento de crisis que está sufriendo ZTE produce el colapso de la empresa, mostraría también la forma en que podría propagarse por todo el mundo la guerra fría tecnológica.

Un gigante

La empresa tiene 75.000 empleados y hace negocios en más de 160 países. Ocupa el cuarto lugar en ventas de teléfonos inteligentes en Estados Unidos. Además, sus equipos de telecomunicaciones son el apoyo de la columna digital de una buena parte del mundo en vías de desarrollo.

La semana pasada, el proveedor inalámbrico MTN, el cual da servicio a 220 millones de personas en 22 naciones de África y el Medio Oriente, afirmó que estaba evaluando planes de emergencia, "por la exposición de nuestras redes a ZTE". El director ejecutivo de la telefónica noruega Telenor, que lleva a cabo grandes operaciones en Asia, mencionó que la empresa estaba "siguiendo de cerca la situación".

Varios empleados de ZTE describieron la situación dentro de la empresa con la condición de permanecer en el anonimato, por temor a represalias de sus empleadores. Una representante de la firma se rehusó a hacer comentarios.

Durante años, Estados Unidos ha considerado que ZTE y Huawei, un rival mucho más grande en cuanto a equipo de redes, constituyen amenazas a la seguridad nacional. Los grandes proveedores estadounidenses de telefonía celular ya evitan usar el equipo de telecomunicaciones de esas empresas. La Casa Blanca está considerando una orden ejecutiva que dificultaría aún más que las agencias gubernamentales les compren equipo.

En respuesta a las sanciones que se divulgaron el mes pasado, ZTE mencionó que había trabajado para mejorar sus prácticas de cumplimiento. Ha solicitado un aplazamiento a la prohibición de exportaciones y ha enviado información adicional al Departamento de Comercio para respaldar su argumento.

En 1985 se fundó el predecesor corporativo de Zhongxing Telecommunications Equipment: una empresa conjunta entre una fábrica aeroespacial propiedad del Estado y otras dos firmas. Unos cuantos años después, la empresa ya producía equipo para operadores telefónicos en el campo chino, antes de expandirse a las ciudades y posteriormente al extranjero.

"Zhongxing" significa "China prospera". El accionista controlante de la empresa es Shenzhen Zhongxingxin Telecommunications Equipment; dos entidades del Estado chino poseen cerca de la mitad de esta firma. Varios miembros del consejo administrativo de ZTE también ocupan cargos de liderazgo en Zhongxingxin. ZTE asegura que Zhongxingxin no interfiere en sus decisiones empresariales. A diferencia de las empresas que controla el Estado chino, las cuales suelen ser dirigidas por funcionarios del Partido Comunista que van de una empresa a otra, la mayoría de los altos ejecutivos de ZTE son veteranos con historial técnico.

En 2011, el fabricante de aparatos electrónicos lanzó su primer teléfono inteligente en el mercado estadounidense.

Dos años después, ya era uno de los cinco vendedores principales en Estados Unidos y se enfocaba principalmente en las personas que querían un teléfono, pero no un contrato largo con un proveedor de telefonía celular. Incluso en China, la empresa no ha tenido un gran éxito vendiendo teléfonos inteligentes.

"Me impresiona de una forma extraordinaria lo que hicieron en Estados Unidos", comentó Avi Greengart, un analista de tecnología para el consumidor de la firma de investigación GlobalData. "Muchas empresas asiáticas dijeron que vendrían a Estados Unidos y después tuvieron que retirarse, como Xiaomi y Huawei, o invirtieron en Estados Unidos y no pudieron mantenerse a flote".

En África, ZTE y Huawei han servido para conectar a muchas de las economías de más rápido crecimiento en el continente, a menudo con la ayuda de un generoso financiamiento de exportación de los bancos del Estado chino. ZTE ha tendido miles de kilómetros de cable de fibra óptica en Etiopía y hace poco tiempo firmó un acuerdo con MTN de Sudáfrica para probar la red inalámbrica de quinta generación, o 5G.

Algunos de los acuerdos de la empresa con gobiernos que carecen de efectivo han generado acusaciones de corrupción y cobros excesivos. Sin embargo, en conjunto, ZTE es conocida en África por su alta calidad y buen servicio, comentó Dobek Pater, un experto en telecomunicaciones de la firma de investigación Africa Analysis.

"A lo largo de la última década, ha cambiado la percepción inicial de que las empresas chinas que llegaban eran muy herméticas y no querían tener mucha relación con los lugareños", agregó Pater.

En Irán, el hermetismo que metió en problemas a ZTE fue de otro tipo.

La acusación de EEUU

De acuerdo con el gobierno estadounidense, la empresa utilizó un intrincado sistema para vender productos hechos en Estados Unidos ahí, y después mintió y borró correos electrónicos cuando el Departamento de Comercio comenzó a investigar. Incluso planeó seguir enviando cargamentos a Irán mientras se llevaba a cabo la investigación, según el Departamento de Comercio.

"En China, tal vez no hayan seguido las normas para hacer algunas cosas... y después, cuando llegó la hora de internacionalizarse, quizá no lo hicieron de una forma muy adecuada", comentó Gu Wenjun, analista en jefe de ICwise, una firma de investigación del mercado de los semiconductores con sede en Shanghái.

"Para otras empresas que están pensando cómo seguir las reglas y manejar los riesgos internos, creo que esto servirá como una advertencia", añadió Gu.

Al menos, las sanciones en contra de ZTE parecen haber reforzado la determinación de Pekín de mejorar los fabricantes de microchips de China, los cuales han tenido problemas para seguirles el paso a los líderes de la industria a nivel global a pesar del apoyo del Estado.

Chris Lane, un analista de telecomunicaciones de Sanford C. Bernstein radicado en Hong Kong, cree que China tiene la determinación para transformar su industria de semiconductores y llevarla a un nivel de liderazgo mundial... aun si se tarda más de una década.

"Invertirán miles de millones de dólares para evitar que esto vuelva a suceder", explicó Lane. "A largo plazo y en términos estratégicos, la situación podría ser peor para Estados Unidos de lo que es para China en la actualidad".

La noche del viernes 4, la dirección de ZTE envió un correo electrónico a los miembros de su personal para informarles sobre los esfuerzos que estaba realizando la empresa con el fin de reconciliarse con Washington.

"Incluso el camino más largo tiene un fin", concluía el correo electrónico. "Incluso la noche más larga culmina en día. Seamos decididos y tengamos confianza, y, llenos de esperanza, ¡acojamos el nuevo amanecer!".

(Elsie Chen colaboró con la investigación).

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