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Noticias en la web - ESTRENO | Edición del día Sábado 23 de Junio de 2018

El mejor peor de todos

The Disaster Artist: Obra maestra, por la cual James Franco ganó el Globo de Oro, llegó a los cines. Cuenta la génesis de The Room, considerada como la peor película de todas

Nadie sabe de dónde salió, ni cuántos años tiene, ni por qué tiene ese acento de Europa del este.

Tampoco se sabe por qué su cuenta bancaria es tan abultada. Tommy Wiseau es un misterio. Pero ese misterio hizo una película y esa película fue tan mala (pero mala de verdad) que se convirtió en un culto cinematográfico. Hoy, 15 años después de su estreno en cines, esa bizarreada titulada The Room (La habitación), se sigue exhibiendo y el público continúa asistiendo y arrojando cucharas (en la película original están por todas partes) a la pantalla cuando se funde a negro y los créditos aparecen. El culto es tan misterioso y bizarro como su propio autor, pero en algunos círculos culturales estadounidenses The Room es considerada una obra maestra de mal cine. Entre los seguidores que sostienen su pedestal está James Franco, que decidió ir un poco más allá y contar, delante y detrás de cámaras, la particular historia de esta producción.

Franco, amante de los cuentos más extraños de Hollywood, se transformó en Tommy Wiseau para The Disaster Artist: Obra maestra, película que llegó este jueves a salas locales. El filme se inspira en un libro de Greg Sestero, amigo, colaborador de Wiseau y protagonista de The Room, que cuenta los pormenores de aquel loco rodaje. Franco, además, es el director de la película, que incluye a varios miembros recurrentes de su pandilla. Por un lado está su hermano Dave, encargado de ponerse en la piel de Sestero; Seth Rogen, mientras tanto, es productor detrás de cámaras y guionista delante de ella; Zac Efron, Josh Hutcherson y Alison Brie también hacen apariciones secundarias.

"Verla siempre es un tormento. En El Padrino cada escena es una obra de arte. En The Room, cada escena es perfectamente mala" Robert Popper Productor y comediante británico

La mirada del espectador en The Disaster Artist es la mirada de Sestero. A través de sus ojos es que conoce, en una clase de actuación para amateurs, al raro Tommy Wiseau. Después de entablar una extraña relación de amistad, ambos se embarcan en un viaje hacia Los Ángeles con el sueño de convertirse en estrellas. Obnubilados por las luces, el fracaso pega fuerte cuando llegan a la ciudad californiana, sobre todo para Wiseau. Porque no es malo actuando: es pésimo.

Tommy, entonces, echa mano a sus recursos (de dudosa procedencia) y lo decide: si no lo dejan protagonizar una película de Hollywood, él hará su película de Hollywood. El problema es que, obviamente, no tiene idea de la dinámica de la industria ni del trabajo con actores, guionistas, ni lo que implica ser un director. Tiene plata y ganas de "hacer un película real", pero en conocimientos su cuenta marca cero.

"Si The Room es la Ciudadano Kane de las malas películas, Tommy Wiseau es el Orson Welles de la basura" Clark Collis Entertainment Weekly

Franco en su salsa

"Nací para hacer esta película", dijo Franco hace pocos meses a la revista especializada Variety. Y, una vez fuera del cine, no se podría estar más de acuerdo con esa opinión. El actor se transforma de tal manera que incluso resulta más auténtico que el propio Wiseau. Su caricatura es total y responde puramente a la realidad. Con una peluca negra y larga, el rostro medio deformado y un acento calcado, Franco es el amo y señor de lo que pasa en pantalla. Por su actuación el Globo de Oro fue para él y se perfila con fuerza para competir por el Oscar (aunque allí la tiene más difícil).

Pero The Disaster Artist es más que un gran papel de Franco. Además de las hilarantes escenas que recrean la extraña dinámica de un set donde nadie tenía idea qué hacer o si les iban a pagar, el filme propone un ejercicio metatextual que sorprende con una historia de amistad y perseverancia de un personaje que solo quiere perseguir sus sueños y lograr algo de reconocimiento por ello.

En contraposición a la búsqueda de Wiseau, Sestero quiere encontrar el éxito pero no hipotecar su felicidad. Allí, cuando ambas posturas chocan, la química de los dos hermanos Franco se eleva. Y por eso los mejores momentos de la producción aparecen cuando el raro vínculo de ambos se pone a prueba.

Pero es una comedia y cada uno de los que participan en ella son conscientes de ello. Quien haya visto The Room, o al menos esté familiarizado con los procesos que implica producir y filmar una película para la pantalla grande, podrá identificar con mayor facilidad la gracia de ciertos chistes. Pero que quede claro: para disfrutar de esta película (y se disfruta mucho) no es necesario estar al tanto de estos temas o haber visto la producción de la que parte.

Para Franco, The Disaster Artist supuso un desafío estimable. Debía demostrar que su trabajo como director puede ser valioso y que podía coquetear, desde la actuación, con uno de los personajes más estrafalarios del zoológico de Hollywood sin caer en la parodia vacía. Y la jugada le salió de manera estupenda. The Disaster Artist: Obra maestra es una comedia muy divertida que reconforta y conmueve más de lo que su tráiler, historia o cartel podrían haber adelantado. En las siguientes dos semanas la cartelera estará cargada de propuestas que valen la pena y, ente todas ellas, la película que Franco nació para hacer merece una oportunidad. La misma oportunidad que Wiseau le dio a al actor al confiarle su película, su relato y, en definitiva, su vida. O, al menos, la parte de su vida que todavía no es un misterio.

The Room

Ningún estudio quiso solventar la idea de Tommy Wiseau, porque era un desconocido con pinta de vampiro viejo y porque su guion era pésimo. Por eso desembolsó US$ 6 millones de su bolsillo para hacerla y el 27 de julio de 2003 se estrenó en Los Ángeles. La recaudación de sus dos semanas en cartel fue de US$ 1.800.

James Franco y la hipocresía

Como muchos en la noche de los Globos de Oro, James Franco tenía puesto un pin del movimiento #TimesUp. Las críticas contra él se acumularon en las redes sociales desde ese día, donde varias mujeres lo acusaron de "hipócrita".
Según las publicaciones, Franco habría acosado a varias de esas mujeres. Después aparecieron cuatro estudiantes de su curso de interpretación diciendo que las hacía desnudarse. Franco declaró en The Late Show lo siguiente: "Las cosas que he oído que están en Twitter no son precisas, pero apoyo completamente que la gente salga y sea capaz de tener una voz porque no tuvieron una voz durante mucho tiempo".

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