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Noticias en la web - Inclusión

Noticias en la web - Inclusión | Edición del día Viernes 15 de Diciembre de 2017

Sordos que hacen música en honor a Beethoven

Aguante Beethoven explora en la percusión otra forma de percibir la música

La profesora de música y expresión corporal Berta Pereira arrancó a tararear una canción. De esa manera empezó a guiar al grupo de percusión de sordos e hipoacúsicos Aguante Beethoven. De repente se dio cuenta de que estaba equivocada, que estaba cantando una canción que no era. Quedó en blanco. Todos los presentes esperaron con los instrumentos en la mano a que Berta encontrara la melodía en su cabeza. Pero no aparecía. Entonces Mariana Terán, una joven con hipoacusia bilateral, le recordó a la profesora la melodía.

Así pudieron retomar el hilo de la clase. La acción de Terán sorprendió a todos; las personas sordas o con hipoacusia logran hacer música en base a patrones rítmicos y sus vibraciones. La melodía maneja otras frecuencias que pueden resultar indetectables para ellos. Sin embargo, Terán sí la captó.

"Hay muchas personas que asocian a la música con escucharla y no con percibirla", dijo Terán, de 26 años a El Observador. Con audífonos logra escuchar hasta un 70% de los sonidos, pero dejó de usarlos hace un tiempo. Si bien no es sorda profunda, asegura que escucha muy poco.

A Terán la atrajo la dinámica del taller de percusión, la forma de relacionarse entre los compañeros y la posibilidad de sentir la música a través de las vibraciones.

"Me gusta percibir la música así sea candombe, carnaval, rock, o una canción lenta", expresó.
Para sentir y llevar el ritmo, los ocho integrantes del taller –que se realiza en el Museo del Carnaval– se paran en tarimas de madera.

"Si les sacamos la estructura de madera, ellos tienen la sensación de que les sacamos los auriculares", explicó el músico y docente también del taller Daniel "Pollo" Píriz a El Observador.
Los personas sordas o con hipoacusia perciben las melodías con todo el cuerpo, y se van adaptando a los estímulos musicales como parte de un proceso. Píriz asegura que, por esto, trabajan en las variaciones de los graves; en el caso de los agudos, para ellos sería imperceptible.

El grupo Aguante Beethoven nació de forma espontánea en un taller de carpintería de Fábricas de la Cultura del MEC en el Centro de Adultos Sordos N° 4 hace cuatro años. Allí construían cajones peruanos y en el entusiasmo de hacerlos sonar el espacio se convirtió en un taller musical.
"Tomaron contacto con el sonido, la posibilidad del ritmo y el proyecto viró", dijo la profesora Berta Pereira.

A pesar del ímpetu de quienes concurrían al taller, a la dirección del Centro de Adultos Sordos le costó entender que las personas con discapacidad auditiva podían experimentaran con música.

"Siempre hay un músico. En el caso de los sordos hay que buscarlos un poquito más", dijo Píriz.
Aguante Beethoven es parte del programa de Fábricas de la Cultura del Ministerio de Educación y Cultura (MEC) con el que ese organismo busca promover emprendimientos culturales para poblaciones vulnerables. En este caso, el ministerio le provee al grupo el acompañamiento de los profesores, entre los que están Píriz, Pereira y Raúl García –percusionista conocido por su trabajo en batería de murga.

Beatriz Belloni, de Fábricas de la Cultura, explicó que le encuentran cada vez más potencial productivo al conjunto musical. Fue invitado a la apertura de la Feria del Libro en San José y al estreno de La familia Bélier, una película sobre una joven cantante en una familia de sordos. Además, tocaron en el Consejo de Ministros en Rocha en setiembre pasado y el próximo 10 de diciembre actuarán en la Feria Ideas +.

Ahora están en el proceso de crear un repertorio que les permita promocionarse como formación musical.

"Tienen un espectáculo que por ahora es pequeño en duración pero que tiene un valor muy grande", dijo Belloni.

En estos días, por ejemplo, se encuentran trabajando en hacer un reggeaton. Cuando componen temas propios para interpretar con el grupo, los talleristas deben asimilar el lenguaje –más concreto y sin metáforas– de las personas con discapacidad auditiva.

Al principio del taller, mientras sonaban unos acordes de cumbia, Raúl –sordo profundo, 41 años– bailaba.

El participante del taller contó que perdió la audición por un error médico; no oye nada. Es uno de los que se mantiene en el grupo desde sus inicios.

"Me siento bien. Tocando ritmos me siento más tranquilo, más feliz, si no toco nada me aburro mucho", expresó.

Inspirados en un músico sordo

Los talleristas Daniel Pollo Píriz y Berta Pereira le explicaron al grupo la experiencia del compositor alemán Ludwig Van Beethoven, cuya pérdida de la audición no obstruyó su talento musical. Beethoven mantuvo en secreto su dolencia por mucho tiempo, pues sus problemas auditivos aparecieron cuando su carrera ya estaba avanzada. "Nos pareció el símbolo de la 'remada' en esas condiciones", recordó Píriz.

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