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Noticias en la web - RELACIÓN | Edición del día Miércoles 18 de Octubre de 2017

Vázquez y Temer: una historia de desencuentros

El conflicto de la leche es el último episodio de una larga lista de dificultades en la relación política entre los gobiernos de Uruguay y Brasil

Cuando los presidentes uruguayos llegan al poder deben tomar un conjunto de decisiones importantes sobre los temas más diversos. Cuando se trata de política exterior y la distribución de recursos diplomáticos por el mundo hay dos embajadas que resultan de singular importancia: Brasil y Estados Unidos.

Ese indicio da la pauta de la importancia histórica que ha tenido para Uruguay el vecino del norte, con quien comparte más de mil kilómetros de frontera, en su mayoría seca. Pero no fueron prolongados los momentos de armonía en las relaciones comerciales desde los tiempos de Fernando Enrique Cardoso.

Ni siquiera gobiernos de afinidad ideológica como los de Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff lograron allanar los caminos de entendimiento comercial entre los dos países cuando los grupos de presión económica de San Pablo protestaban. Los obstáculos que el gobierno de Brasil pone hoy para el ingreso de los productos lácteos uruguayos parecen ser el último episodio de la saga.

Pero este último episodio ocurre en un contexto de relaciones frías y tensas con Brasil y con una historia de desgaste que se remonta al día que el excanciller José Serra desembarcó en Montevideo con toda su artillería diplomática para intentar atropellar la decisión uruguaya de entregarle la presidencia pro témpore del bloque a Venezuela en julio de 2016. Desde ese día hasta el sábado de agosto de 2017 que los cancilleres se juntaron en Brasil para suspender políticamente a Venezuela del Mercosur, el tema dividió a los dos países.

Tras esa visita indeseada de Serra que generó malestar en cancillería, la relación entre el gobierno de Michel Temer y el de Tabaré Vázquez no viró y cuando se confirmó la destitución de la expresidenta Rousseff el gobierno uruguayo expresó su solidaridad con su antigua aliada política afirmando, mediante un comunicado que se publicó el 1 de setiembre, que el resultado de ese proceso había sido una "profunda injusticia".

Ese mismo mes Vázquez y Temer se vieron las caras por primera vez en una pequeña sala del edificio de la Organización de Naciones Unidas (ONU). Los presidentes no se reunieron en solitario sino que estuvieron acompañados por sus ministros y asesores.

La reunión no llegó a durar 20 minutos y provocó la sensación en quienes estaban ahí de que no se podría esperar algo de esa relación.

En la ocasión Temer invitó a Vázquez a visitarlo en Brasilia. Pero más de un año después Vázquez nunca fue (el presidente viajó el año pasado a San Pablo invitado por un importante grupo brasileño pero no tuvo contactos con Temer) y el presidente de Brasil tampoco visitó Montevideo. Temer, en contraste, tuvo reuniones bilaterales con el paraguayo Horacio Cartes y el argentino Mauricio Macri.

La que sí pasó por la capital uruguaya en noviembre y fue recibida por el presidente en Suárez y Reyes fue Rousseff. Un sábado de mañana, Vázquez conversó con la expresidenta en la residencia presidencial.

Un par de meses después el canciller Rodolfo Nin Novoa dijo en entrevista con El Observador que la relación con Brasil se manejaba en el nivel del Ministerio de Relaciones Exteriores y aludió a los incumplimientos del arancel externo común del bloque que el país norteño hace a partir de la instalación de su zona franca en Manaos.

En este tiempo, además, el gobierno de Temer le privó a la administración de Vázquez cualquier posibilidad de avanzar en un Tratado de Libre Comercio con China, aún no tiene un mandato para negociar con Corea del Sur -con quien también exhibe resistencias similares para la apertura- y envió una queja a la cancillería cuando el gobierno uruguayo anunció la suba de la tasa consular.

Trancar los camiones en la frontera y comprometer la exportación del sector lácteo uruguayo de forma injustificada, según el gobierno, derribó la última resistencia de paciencia del Ejecutivo. Solo así se entiende que el gobierno uruguayo haya planteado una "medida espejo" que le pega a todas las exportaciones brasileñas a Uruguay.

El conflicto de la leche se da, además, en un momento crítico para el bloque: las etapas finales de negociación del Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea. Desde luego que la señal que proyecta el Mercosur no es funcional a sus intereses y Nin Novoa lo sabe. Por eso este miércoles puso tanto énfasis en una conferencia de prensa sobre el pobre criterio brasileño para elegir este momento para trancar la frontera.

Pero la historia para los brasileros viene desde hace un rato.

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