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Noticias en la web - ENTREVISTA

Noticias en la web - ENTREVISTA | Edición del día Lunes 22 de Mayo de 2017

El Zurdo Lamas, de las muletas a la historia

Fue echado "como un perro" de Barcelona de Guayaquil hasta que en 2015, en un casamiento, el presidente de Defensor le ofreció volver para salir campeón

¿Qué significó volver a Uruguay y ganar un torneo con Defensor Sporting?
Muchas cosas... Significó una enseñanza y un premio porque no hace mucho andaba con muletas y con una lesión. Tuve una gran decepción, tal vez la más grande de mi carrera que fue cuando me lesioné en Barcelona de Guayaquil y me rescindieron el contrato.

¿Fue la primera experiencia mala que le tocó en el fútbol?
Fue la única vez en mi vida que me di cuenta que estaba deprimido porque realmente me sentí tratado como a un perro. Había ido con muchas ilusiones, mi familia estaba muy contenta y ante un gran desafío deportivo como estar en el equipo más grande de Ecuador y que se terminara así abruptamente, después de una lesión sufrida en la cancha. Y con una operación que fue una historia muy particular. Me recuperé con mucho trabajo, con altibajos y poder firmar en Defensor, empezar a sentirme de nuevo como en casa, pelear de nuevo un campeonato y ganarlo, pahhh... es como una gran enseñanza, un premio y dejar el nombre de todos mis compañeros y el mío en la historia del club.

¿Por qué definió la operación cómo una historia muy particular?
Porque me fui a España, por la mía, a hacerme ver por el mismo médico que me había intervenido una vez. Me fui solo.

¿En Barcelona no le brindaron asistencia?
No les importó nada. Me lesioné, me rescindieron el contrato y arreglate como puedas. Nos vemos. Imaginate cómo me sentía. Fue una experiencia muy amarga.

Por eso decidió ir a España.
Claro, y allá viajó mi viejo a acompañarme una semana, para la segunda semana fue un amigo y después mi madre porque estaba solo y necesitaba gente que me pudiera ayudar.

¿Se quedaba en un hotel?
Estaba en un apart hotel que alquilé.

Todos los gastos corrieron por su cuenta entonces.
Sí, todo por la mía. Salió de mi bolsillo, y lo increíble fue que son momentos hermosos porque también los disfrutas. Volví a un lugar que quería mucho como Sevilla, que es una ciudad increíble. Estaba cerca de Huelva, que es donde viví. Entonces en el peor momento tuve la oportunidad de estar acompañado por seres queridos y estar en un lugar que me encanta salir a comer. Y vivir todo ese proceso de recuperación donde cada día es un pasito más adelante. A la vez mi mujer acababa de tener a mi hijo en Ecuador. Mi hijo tenía 18 días y yo viajé a operarme. Todavía no me cayó la ficha pero seguramente con el tiempo me vaya dando cuenta de decir: siempre hay una revancha.

Esperó a que naciera su hijo para viajar.
Es que tenía que arreglar algunas cosas en Ecuador, porque les decía que no me podían echar. Pero tomé la decisión de irme a ver a este médico en el que confiaba.

¿Y su señora qué le dijo? ¿Andá a operarte o quedate con tu hijo?
Mi mujer estaba con mis suegros en Guayaquil y sabe que mi familia vive de mi profesión. Además era un tema de salud. Fue un trago súper amargo, por eso considero que hoy tengo un premio enorme.

¿Cómo se da justamente la vuelta a Defensor Sporting? ¿Quién lo llama?
Cuando vuelvo estaba con muletas. Todavía no había empezado ni a hacer piscina, que era el primer paso de la recuperación, y en el casamiento de un amigo, me encuentro con Jablonka. Yo con muletas y me dice: 'Zurdo me gustaría que habláramos para que vuelvas a Defensor'. Imaginen mi satisfacción. Ahí me empecé a recuperar en la Clínica del Deportista con Carlitos Voituret, con el Colo (Ramírez), que es un fenómeno y me bancó la cabeza porque yo soy terrible pesado mal, y en diciembre mi representante habló con Jablonka y en enero estaba entrenando acá.

No es un detalle menor que el presidente del club le pide que vuelva cuando usted estaba en muletas.
Sí. Se valora y esa es otra fortuna que como persona tengo que me abrieron las puertas de un club cuando estaba en muletas.

¿Eso genera una deuda en cierta forma o una señal de agradecimiento con el club?
Siento que la deuda la pago todos los días dejando todo. No me gusta decir deuda porque siento que al club le entrego todo siendo profesional y trabajando. Son cosas de las que me siento muy afortunado.

Usted hoy es el capitán de Defensor y está en la etapa de transmitir cosas, pero ¿de quiénes aprendió el legado?
Uno tiene ejemplos de capitanes y de otros que son capitanes sin cinta. Admiro cosas de Maulella, de Coto Correa, de Cabrera, de Matías Cardacio, cosas de Nico Olivera, porque vos mañana podés tener problemas con un compañero pero no dejás de admirar o tomar cosas, y así con cantidad de gente. Para mi un gran referente fue Jaume. Fue mi primer compañero de habitación. Era un pibe de 21 años y para mí ese era un capitán. Me marcó mucho. Podría nombrar muchos porque siempre la gente te deja algo.

¿Qué le dejaron?
El cariño por la institución me lo trasmitió Nico Olivera. El valor de un grupo el Coto. El profesionalismo, la humildad, Jaume. Y seguro me estoy olvidando de muchos. Incluso hasta técnicos que no te ponen. También aprendés cosas que no hay que hacer.

¿Y qué es lo que transmite usted de ese legado? Porque ahora es usted el que recibe a los jóvenes.
No es algo que lo haga porque lo piense sino porque me sale, y es que a mi me gusta respetar a los más jóvenes porque si el jugador se siente respetado te termina entregando todo. Después, cuando agarra confianza contigo, de pronto te puede llegar a contar de alguna manera que si vos fueras un 'botón' de pronto no te contestaría. Al final, la persona que se siente respetada por vos, te entrega todo. Te va a ser sincera, te va a pedir disculpas si se equivoca. Abogo siempre por el profesionalismo, por darlo todo, no me gusta ver a alguien que no dé el máximo y eso se lo remarco enseguida. Cuando alguien no da el máximo me doy cuenta y ahí estoy para pinchar, que no baje los brazos.

Usted está muy metido en la lucha de los jugadores uruguayos denominada "Más Unidos que nunca", ¿por qué se expone? ¿No teme a las represalias?
Me expongo porque si mañana soy un viejo y sé que pude luchar por algo y no lo hice me voy a sentir tan mal que va a ser mucho peor que exponerme. Creo que cuando uno hace las cosas por el bien de todos, las tiene que hacer. Con respeto, pero las debe hacer. Sino cuando pasen los años el remordimiento puede ser muy grande y no quiero convivir con eso. De hecho, al día de hoy me pregunto como persona sobre cosas qué podría hacer y nos las hago, porque no me dio el tiempo, porque estoy metido en mi familia, en mis negocios y miro para el costado, y eso muchas veces me da como cosa porque siento que Dios me dio mucho solo por darme la familia que me dio, por darme la fe, la posibilidad de estudiar, de ser sano, entonces si parto de esa base tengo que hacer caridad por todos lados porque comienzo desde un punto en el que tengo lo que cualquier persona necesita para ser feliz.

¿Se expone entonces por el bien de los demás?
Creo que hay cosas por cambiar y mejorar que no las voy a ver ni vivir yo, las van a vivir otros y capaz que esos otros nunca te lo van a agradecer porque tampoco yo no le agradezco la independencia a los que lucharon, pero la tengo. Y uno tiene que pelear por eso, para que las cosas mejoren.

¿Por qué fueron campeones?
Creo que fuimos un grupo muy unido, trabajador. En el trabajo estuvo la clave, porque fue lo que nos dio la intensidad que después se veía en la cancha. Teníamos mucha hambre. Si se mezcla buen trabajo, compromiso, hambre y, además, hay calidad, tenés que andar.

¿Cuánto influyó en la interna del vestuario quedar a la sombra de los grandes y tener escasa repercusión lo que hacen?
Lamentablemente funciona así. Para mi es otra cosa que hay que cambiar. A mí me gustaría que la prensa honrara más al fútbol y no se centrara tanto en lo mediático. Indudablemente Nacional y Peñarol llevan el 90% de la gente y es verdad que la gente es la que consume, pero también es responsabilidad de los periodistas hacer buena prensa, informar de cosas que la gente no suele ver pero que enriquecen al fútbol. Como el campeonato es de 16 equipos, centrémonos más en otras cosas y no en qué hizo el técnico en la práctica de tal día, cuando se puede hablar de cantidad de situaciones que llevarían a prestarle atención a aspectos que vale la pena. Es una crítica constructiva. Es así, sos olvidado hasta que empezás a ganar o vas primero.

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